Luego de comentar con el redactor del periódico, acordamos que el tema de esta semana sería el de las redes sociales, "bien", pensé yo, "es algo de lo que conozco", sin embargo y al finalizar mi propia búsqueda del verdadero significado de las redes, llegué a la conclusión que aun cuando soy una asidua usuaria (lo que no significa experta), mi desconocimiento acerca de este mundo está cerca de la ignorancia.
Pensé primero qué es para mi una red y no pude dejar de pensar en quienes durante años fueron mi red de soporte. Nos gustaba pensar que la red nos apoyaba y contenía, cual trapecista por los aires. Sentíamos que era un lugar seguro en el que podíamos construir nuestras identidades y tejer los más cercanos y significativos afectos. Pero, será esto aplicable a las redes sociales?
Y es que al comenzar a pensarlo, la imagen de Facebook o Twitter vinieron rápidamente a mi cabeza, como si fueran las únicas variantes existentes...no, son las que yo conozco y que por extensión, supongo que son las más utilizadas. Entiendo que es algo egocéntrico el pensamiento, pero apostaría que a la mayor parte de las personas les sucede lo mismo (Cuántos de ustedes conocen Google+, Myspace, Tagged, Linkedin, Hi5, Flickr, Classmates, y un largo etc.)
Es que hoy en día, la oferta de redes sociales, pareciera estar, cual menú, diseñado en base a las preferencias/deseos/antojos del consumidor. Existen algunas dedicadas al ocio, hobbies, vida profesional, contactos amorosos (oficiales y extraoficiales), en fin...todo lo que queramos parece estar a un click de distancia. La pregunta de rigor es qué tan nutricia o satisfactoria es la experiencia social en las redes?
Para quienes nos conectamos diariamente a Facebook o Twitter como una forma de mantenernos actualizados acerca de la vida de las personas que son "cercanas" y que están incluidas en nuestras listas de amigos, tal vez el tema no es tan relevante ni nos signifique un mayor problema. De seguro, no nos hemos preguntado cuánto trabajo dejamos de hacer para "compartir virtualmente" con nuestros contactos? Es posible que la investigación ya exista, si no, es un buen tema...redes sociales y productividad laboral.
Volviendo al tema de la satisfacción que alcanzamos en las relaciones virtuales y leyendo qué podría servirme para este tema, di con James Fowler (http://jhfowler.ucsd.edu/) y me sorprendí al observar que se lo ha investigado todo con respecto a las Redes sociales, haciendo las más interesantes y raras conexiones. Sin embargo, lo que más ha llamado mi atención y creo que es pertinente a lo que hoy me convoca, es la idea de que si bien las redes nos permiten el contacto, este puede tornarse un "contagio".
Si la idea de la "aldea global" nos sacudió hace algunos años, creo que la afirmación de que solo basta tomar contacto con 6 personas para llegar a cualquier parte del mundo (los amigos de los amigos de los amigos, etc.), puede claramente dejarnos pensando si eso efectivamente será posible y les ahorro tiempo, ya está estudiado científicamente. Primero se hizo considerando la posibilidad de contactarse dentro de un mismo país, y con la llegada del e-mail se repitió la experiencia, esta vez, a nivel mundial. Y, sí, se necesitan 6 contactos para acceder a cualquier parte del mundo!!!
Fowler llegó a postular que las adicciones, las conductas depresivas y algunos hábitos y enfermedades se "contagian" a través de las redes. De hecho, según sus planteamientos, tenemos más posibilidades de deprimirnos si parte de nuestros círculos sociales/virtuales están deprimidos. Aunque no todo es malo, podemos dejar de fumar si nuestros contactos (y sus contactos) lo han hecho.
Sin embargo, las redes sociales nos ofrecen la vivencia de una de las más grandes paradojas posmodernas: la ilusión de cercanía a kilómetros de distancia, o la sensación de distancia en la proximidad de la relación.
No es lejana la imagen de un personaje solitario sentado por largas horas frente al computador, en constante búsqueda de la conexión con otro que le permita experimentar la calidez del contacto (emoticones de por medio), sin embargo esa cercanía se diluye rápidamente tras la pantalla. Al finalizar el día, a soledad es la misma y tal vez la melancolía sea más patente por la extraña sensación se estar tan acompañados y tan solos al mismo tiempo. Porqué no estaremos cerca de las personas que virtualmente nos hacen tan bien, nos acompañan, nos escuchan, nos hacen reír y nos reportan un particular sentido de intimidad. Habrá que esperar una nueva jornada para ver si nos conectamos nuevamente, al tiempo que nos preguntamos qué nos sucede en las relaciones no virtuales, de las que no nos podemos "desenchufar"...esas son las que nos complican y habitualmente dan sentido a nuestras vidas, pero nos exigen mucho más.
Será que nos hemos acostumbrado a la idea de la conexión?, que lleva implícita la desconexión. Estaremos ya habituado a la posibilidad de escapar al compromiso con el otro? (siempre puede caerse el servicio de Internet no?) o simplemente intentamos compatibilizar nuestro mundo virtual con el real, intentando asumir los nuevos códigos sin morir en el intento?
No crean que no he pensando en cómo mi blog y yo nos insertamos en esta discusión, pero es algo con lo que todavía no me conecto... por lo pronto, deberé revisar mis redes sociales y chequear de qué cosas me dejaré contagiar y qué hábitos aprenderé/desaprenderé a través de las redes sociales.
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