sábado, 21 de enero de 2012

Publicado 10 de Septiembre de 2011

Esta fue lo segundo que escribí y al leerlo ahora me sorprende el tono serio, pero bueno, tengo que sumarme al tema de la semana.

Alcoholismo y Familia

Culturalmente aceptamos y fomentamos el consumo de alcohol como un moderador de las relaciones humanas. Consideramos que el consumir alcohol ocasionalmente no es un problema y disfrutamos de una copita. Sin embargo, para algunas personas,  este adquiere ribetes patológicos y se enfrentan a la configuración de una adicción.

Se  considera un bebedor problema a quien no puede mantenerse dos días seguidos sin beber, no logra  controlarse cuando comienza la ingesta y necesita del alcohol para enfrentar las exigencias de la vida. Es decir, cuando el consumo tiene directas implicancias en la vida de la persona, traduciéndose esto en problemas en la esfera personal, social y laboral. Pero ¿Es sólo un problema individual?, ciertamente no. El alcoholismo, como todas las adicciones, involucra directamente a quienes conviven con el adicto, por lo tanto, requiere un abordaje familiar.

Es importante comprender qué mensaje nos está entregando el consumo, qué es lo que esta acción significa al interior de la familia, quiénes están directamente implicados en los episodios más problemáticos, quiénes facilitan en consumo y quiénes ponen límites al problema. Se debe identificar  de dónde proviene el dinero destinado a la compra del alcohol y quiénes, al interior de la familia, lo hacen accesible.

Es preciso  mencionar que el abuso del alcohol, como el resto de las conductas adictivas, es un reflejo del funcionamiento familiar y se constituye en una  forma de estabilización. Por lo tanto, es al interior de nuestro grupo primario en el que deben buscarse los recursos para lograr relaciones más sanas en las que las no sea necesaria la adicción como una forma de comunicación.

Decisiones del 2012

Después de algunos meses de escribir mi mini-columna y de haberle perdido el susto a la escritura y a la audiencia...no me volví famosa y las comparaciones con algún personaje ficticio, lejos de llenarme de orgullo, me producen alguna vergüenza por la distancia que me separa con aquellas heroínas.

Bueno, el tema es que decidí poner mis columnas en el blog porque son tan marginales que muchas veces no aparecen en la página web o sufren mutilaciones editoriales que en la mayoría de los casos tiene que ver con el número de caracteres y no con la censura que me parecería más honroso.


Esta fue la primera, el 03 de septiembre de 2011

Redes Sociales…  
Corresponden a estructuras sociales que se organizan en torno a diferentes objetivos  como la familia, profesión, trabajo u ocio. Claro ejemplo del avance de las comunicaciones, nos permiten experimentar la paradoja posmoderna de “tan lejos, tan cerca”. Podemos sentirnos cercanos a quien se encuentra a kilómetros de distancia o distantes en la proximidad de la relación. Están presentes en la cotidianidad de nuestras vidas y en diferentes ámbitos.
En una dimensión más cercana, es posible pensar que las redes sociales y sus múltiples oportunidades de conexión incidan en la modificación de las pautas relacionales al interior de la familia. La forma en que nos comunicamos y los significados asociados al “estar en contacto” probablemente no son los mismos que hace una década. Para ello, basta observar cuántas de nuestras comunicaciones tienen lugar a través de Facebook, Messenger o Twitter. Tendencia que gana en inmediatez, pero muchas veces implica restringir nuestro repertorio emocional a los emoticones disponibles.
James Fowler, Científico Social norteamericano, especializado en Redes Sociales, plantea que así como las redes nos permiten estar actualizados, son una buena fuente de aprendizaje /desaprendizaje de diversas conductas. Algunas favorecedoras de la salud, como el dejar de fumar y otras más complejas como la obesidad, la depresión o los trastornos de la conducta alimentaria.
¿Cómo funciona esto?, Fowler plantea que las redes sociales surten un efecto de contagio entre los contactos que una persona posee y los contactos de sus contacto, aumentando la probabilidad de la aparición de comportamientos semejantes a los de los integrantes de los círculos sociales de la red. . Para este autor, tendemos a copiar el comportamiento de aquellos con quienes estamos conectados. Por lo tanto, si nuestros contactos  y sus contactos, comienzan a ganar peso, es posible que nosotros también lo hagamos.
Esta nueva mirada acerca de este fenómeno nos pone en la situación de responsabilizarnos por la creación y seguimiento de nuestros espacios virtuales ya que podrían ser incluso, perjudiciales para nuestra salud. Y usted, ¿Revisará a quiénes tiene entre sus contactos?

viernes, 16 de septiembre de 2011

Update

Han pasado algunos días desde la última entrada, pero como sucede todo el tiempo, me pilló la vida. 


La columna no fue publicada el sábado que yo esperaba, sino que a la semana siguiente y luego de la parafernalia de la foto, apareció sin ella, en un lugar de la plana y con mi nombre bajo ella (Lorena Durán, Sicóloga), obviamente recorté el diario y se lo mandé a mi mamá.
Luego de la expectación inicial y de revisarlo muchas veces, me di cuenta que no fue tan complejo y que ya había dado el primer paso. Lo que me asusta un poco es pensar si seré lo suficientemente creativa como para alimentarla semana a semana. Veremos qué pasa...




Creo que además no le di mucha atención porque estaba pensando en otra cosa. A propósito de las pérdidas que comentaba con anterioridad, he mirado todas las noticias referidas al accidente de Juan Fernández. Creo que la situación nos confronta con la consciencia de la propia muerte y con las miles de posibilidades que no podemos manejar. Me angustia imaginar la angustia de las familias y sólo espero que tengan la compañía necesaria...más allá de las cámaras y más allá del tiempo.


Tema aparte es qué haremos los que estábamos acostumbrados al matinal. En mi caso, la única alternativa de TV chilena a distancia. Veo a la gente llorando en las calles y siento su pena. La dificultad para separarnos de las imágenes y el contacto, el tener que aceptar lo que no queremos y en el camino tratar de conformarnos.


Habrá gente que no entienda qué es lo que sucede, que no comprenda la pérdida que para muchas personas significa no ver más a un rostro conocido y querido (pero aun es cuando no podemos tocarlo, abrazarlo ni sentirlo otra vez). Solo les preguntaría si alguna vez ha muerto alguien que ellos querían, que sentían que los acompañaba y a quienes veían todos los días...yo sí, y sé lo que duele.


Pienso en cómo nuestra memoria es frágil y olvidaremos rápidamente los sentimientos que han aflorado, todas las promesas de cambio y las buenas intenciones...nos sucede todos los años con la Teletón y seguimos siendo las mismas personas, lloramos mucho y hacemos poco. En cómo el movimiento estudiantil se ha ido desinflando, llevándose consigo la esperanza de miles de estudiantes y familias, de lograr la tan anhelada movilidad social a partir de la educación. 


Será que en la inmediatez de la experiencia, se nos pasa la vida, sin poder sentirla, pensarla y modificarla? Estamos tan metidos en la máquina que no nos remecemos a menos que sucedan este tipo de cosas?...creo que el punto fundamental es pensar en qué necesitamos para movilizarnos, qué nos impide entrar en nuestra "mismidad" para conocernos y sentirnos. Qué es lo que nos devuelve la emoción y nos conecta con la vulnerabilidad.


Creo que muchos nos hemos preguntado por estos días algo respecto a nosotros mismos y no hemos sabido respondernos con certeza...pero de seguro se nos olvidarán las preguntas hasta la próxima noticia impactante.





martes, 30 de agosto de 2011

RED

Luego de comentar con el redactor del periódico, acordamos que el tema de esta semana sería el de las redes sociales, "bien", pensé yo, "es algo de lo que conozco", sin embargo y al finalizar mi propia búsqueda del verdadero significado de las redes, llegué a la conclusión que aun cuando soy una asidua usuaria (lo que no significa experta), mi desconocimiento acerca de este mundo está cerca de la ignorancia.


Pensé primero qué es para mi una red y no pude dejar de pensar en quienes durante años fueron mi red de soporte. Nos gustaba pensar que la red nos apoyaba y contenía, cual trapecista por los aires. Sentíamos que era un lugar seguro en el que podíamos construir nuestras identidades y tejer los más cercanos y significativos afectos. Pero, será esto aplicable a las redes sociales?


Y es que al comenzar a pensarlo, la imagen de Facebook o Twitter vinieron rápidamente a mi cabeza, como si fueran las únicas variantes existentes...no, son las que yo conozco y que por extensión, supongo que son las más utilizadas. Entiendo que es algo egocéntrico el pensamiento, pero apostaría que a la mayor parte de las personas les sucede lo mismo (Cuántos de ustedes conocen Google+, Myspace, Tagged, Linkedin, Hi5, Flickr, Classmates, y un largo etc.)


Es que hoy en día, la oferta de redes sociales, pareciera estar, cual menú, diseñado en base a las preferencias/deseos/antojos del consumidor. Existen algunas dedicadas al ocio, hobbies, vida profesional, contactos amorosos (oficiales y extraoficiales), en fin...todo lo que queramos parece estar a un click de distancia. La pregunta de rigor es qué tan nutricia o satisfactoria es la experiencia social en las redes?


Para quienes nos conectamos diariamente a Facebook o Twitter como una forma de mantenernos actualizados acerca de la vida de las personas que son "cercanas" y que están incluidas en nuestras listas de amigos, tal vez el tema no es tan relevante ni nos signifique un mayor problema. De seguro, no nos hemos preguntado cuánto trabajo dejamos de hacer para "compartir virtualmente" con nuestros contactos? Es posible que la investigación ya exista, si no, es un buen tema...redes sociales y productividad laboral.


Volviendo al tema de la satisfacción que alcanzamos en las relaciones virtuales y leyendo qué podría servirme para este tema, di con James Fowler (http://jhfowler.ucsd.edu/) y me sorprendí al observar que se lo ha investigado todo con respecto a las Redes sociales, haciendo las más interesantes y raras conexiones. Sin embargo, lo que más ha llamado mi atención y creo que es pertinente a lo que hoy me convoca, es la idea de que si bien las redes nos permiten el contacto, este puede tornarse un "contagio". 


Si la idea de la "aldea global" nos sacudió hace algunos años, creo que la afirmación de que solo basta tomar contacto con  6 personas para llegar a cualquier parte del mundo (los amigos de los amigos de los amigos, etc.), puede claramente dejarnos pensando si eso efectivamente será posible y les ahorro tiempo, ya está estudiado científicamente. Primero se hizo considerando la posibilidad de contactarse dentro de un mismo país, y con la llegada del e-mail se repitió la experiencia, esta vez, a nivel mundial. Y, sí, se necesitan 6 contactos para acceder a cualquier parte del mundo!!!


Fowler llegó a postular que las adicciones, las conductas depresivas y algunos hábitos y enfermedades se "contagian" a través de las redes. De hecho, según sus planteamientos, tenemos más posibilidades de deprimirnos si parte de nuestros círculos sociales/virtuales están deprimidos. Aunque no todo es malo, podemos dejar de fumar si nuestros contactos (y sus contactos) lo han hecho.


Sin embargo, las redes sociales nos ofrecen la vivencia de una de las más grandes paradojas posmodernas: la ilusión de cercanía a kilómetros de distancia, o la sensación de distancia en la proximidad de la relación. 
No es lejana la imagen de un personaje solitario sentado por largas horas frente al computador, en constante búsqueda de la conexión con otro que le permita experimentar la calidez del contacto (emoticones de por medio), sin embargo esa cercanía se diluye rápidamente tras la pantalla. Al finalizar el día, a soledad es la misma y tal vez la melancolía sea más patente por la extraña sensación se estar tan acompañados y tan solos al mismo tiempo. Porqué no estaremos cerca de las personas que virtualmente nos hacen tan bien, nos acompañan, nos escuchan, nos hacen reír y nos reportan un particular sentido de intimidad. Habrá que esperar una nueva jornada para ver si nos conectamos nuevamente, al tiempo que nos preguntamos qué nos sucede en las relaciones no virtuales, de las que no nos podemos "desenchufar"...esas son las que nos complican y habitualmente dan sentido a nuestras vidas, pero nos exigen mucho más.


Será que nos hemos acostumbrado a la idea de la conexión?, que lleva implícita la desconexión. Estaremos ya habituado a la posibilidad de escapar al compromiso con el otro? (siempre puede caerse el servicio de Internet no?) o simplemente intentamos compatibilizar nuestro mundo virtual con el real, intentando asumir los nuevos códigos sin morir en el intento?


No crean que no he pensando en cómo mi blog y yo nos insertamos en esta discusión, pero es algo con lo que todavía no me conecto... por lo pronto, deberé revisar mis redes sociales y chequear de qué cosas me dejaré contagiar y qué hábitos aprenderé/desaprenderé a través de las redes sociales.









lunes, 29 de agosto de 2011

No quiero eso, ni lo otro...sino todo lo contrario

Hoy tuve una reunión en el diario para comenzar a delinear lo que será mi contribución. Todo lo que había pensado durante el fin de semana, comenzó a ser más claro y al mismo tiempo, más complejo...me di cuenta que debo alinearme con lo que se me vaya pidiendo, por lo que no podré divagar libremente. Un tanto obvio, pensando en que debo seguir alguna línea editorial.


Tuve una sensación extraña, como si mi libertad fuera coartada, sin embargo y paradójicamente, fue un alivio comprender el mapa por el que me sugieren transitar. Al mismo tiempo pensaba, qué raro funcionamiento tenemos no? (o tengo, para ser más justa). Por qué será que muchas veces pareciera que queremos lo contrario a lo que accedemos, cuando en realidad aquello a lo que tenemos acceso es lo mejor que nos podría pasar o, al menos, una buena oportunidad para avanzar. Si  me hubiesen dado toda la libertad para escribir, pues estaría hundiéndome en la incertidumbre y todo me parecería posible, por lo tanto, la imposibilidad de decidir. Sin embargo, al saber qué se espera de mi y qué es lo que puedo hacer con esa expectativa, resulta más sencillo acoplarme a la idea general y desde ahí moverme en mi pequeño ámbito de acción...me tomó un par de horas notarlo.


Cuántas veces nos pasará lo mismo?, Cuántas veces pensamos que las opciones que tenemos con son las mejores, y no vemos que, al mismo tiempo, son buenas oportunidades? Es posible que la lectura inmediata de los significados deje de lado lo que en un segundo análisis, más pausado, podemos distinguir.


En qué áreas de nuestras vidas esta manera de pensar nos hará más daño?, en el ámbito laboral, las relaciones, la pareja? Es difícil estimar en qué pasajes esta tendencia a no saber qué queremos es más compleja. En especial porque si tenemos dificultades para ver-nos actuar de esta manera, con mayor razón nos cuesta estimar las consecuencias que esta dinámica tiene. Sin embargo, creo que la principal, es que nos impedimos constantemente responsabilizarnos por nuestras decisiones...siempre habrá habrá algún empedrado al que culpar no?


Tal vez lo que debo hacer es decidir libremente dentro de mis ya conocidos espacios de acción, sin esperar que alguien me autorice/indique/limite/oriente/sugiera qué es lo que debo/puedo hacer...dicho esto, he DECIDIDO que mi primer escrito será de lo que Yo quiera (dentro del tema de las redes sociales...que es EL tema a tratar esta semana), claramente, no lo decidí yo, pero en el intertanto, me he ido convenciendo de su utilidad y de la posibilidad de buscar mi rinconcito dentro de lo que se me ofrece. Finalmente, de eso se trata la vida no?, de intentar ajustar a escala personal todo lo que se nos presenta.



viernes, 26 de agosto de 2011

Las pérdidas y ganancias...la cuenta personal

Mucho hablamos de las pérdidas, hoy en día todo está atravesado por los duelos.  Ambas palabras se han instalado en nuestro vocabulario cotidiano, particularmente a partir de las consecuencias que de ellos se derivan. Cada vez somos más conscientes que en todo momento estamos cambiando y desprendiéndonos de todo tipo de asuntos...desde cachivaches hasta relaciones.


Sin embargo, lo que nunca vemos se relaciona con lo que ganamos cada vez que nos modificamos. Y es que junto a las pérdidas siempre hay aparejadas nuevas oportunidades, las que difícilmente consideramos.


Será que tenemos una cuenta personal en la que tributamos nuestras decisiones y los réditos que de ellas obtenemos? Tanto números rojos, como azules van al balance...las pérdidas y las ganancias. Todos los días tomamos decisiones vitales, desde el café que tomamos o dejamos de beber, hasta la forma en que programamos el final de nuestra vida. Estamos cambiando nuestro camino diariamente y al mover las piezas, inevitablemente cambiamos el juego, pero no somos conscientes de ello hasta que la realidad se nos viene encima y nos enfrentamos a alguna consecuencia derivada de ello.


Tampoco la idea es pensar en todo, todo el tiempo...perderíamos la exquisita fluidez de la vida. Sin embargo, resulta interesante dialogar/reflexionar sobre ello, incluso con nosotros mismos -fundamentalmente con nosotros mismos- en especial porque nos olvidamos que las ganancias también son fruto de las opciones que hemos tomado y de los caminos recorridos. Así y todo, pareciera que tenemos más facilidad para responsabilizarnos o culparnos por las pérdidas más que por las ganancias. Aunque esto también es cuestionable, ya que en ocasiones vivimos las pérdidas como si fueran un terrible peso del destino y no como el importe que debemos pagar por crecer y alcanzar mayores/mejores niveles de equilibrio.

El agua cortada (...o el desencuentro en la sexualidad) Tercera entrada año 2010

Será feo/inapropiado/desvergonzado desear mantener la vida sexual? Será un pecado pedir que las tareas se mantengan al día?


Considerando la modernidad y la equidad de género, este tema es cada vez más recurrente en las conversaciones de hombres y mujeres, sin embargo culturalmente es más inapropiado que el reclamo provenga de nosotras.


Resulta complejo regular la "justa gobernación sexual", en especial cuando el ritmo de la vida muchas veces implica dejar atrás la vida sexual. Sin embargo, es más difícil aun cuando es solo uno de los dos quien lo nota, cuando sólo es un problema para uno, mientras que para el otro, la ausencia de sexo no es vivida un problema. Y parecer ser que en la cama no hay democracia, que alguien ha tomado unilateralmente la decisión de cortar todo suministro y la contraparte solo puede elevar reclamos diplomáticos (y otros no tanto) para volver a la mesa de diálogo, sin embargo suele ser una decisión de estado, de carácter irrevocable.


Este estado de sitio a la sexualidad no es de generación espontánea, sino que se inicia antes, en medio de los avatares de las relaciones monógamas, que gustamos de llamar estables -aunque la estabilidad sea muchas veces un ideal que tratamos de meter a la fuerza, ya que parte de la mantención del vínculo necesariamente implicará la presencia de dificultades- de pronto se instala y nos preguntamos qué hacer para salir de ahí.


El trabajo, las preocupaciones, las economías y básicamente las (in)seguridades propias del compromiso se traduce muchas veces en la disminución de la intención de encantar, en la accesibilidad segura al sexo y finalmente, en el desinterés. Las mujeres nos transformamos en mujeres-esposas-dueñasdecasa-maestrochasquillas-consejeras-choferes, etc. Y los hombres quedan atrapados en el rol de proveedores, que muchas veces les implica perderse la vida doméstica (no porque no quieran, sino porque no se les involucra). Tanto hombres, como mujeres estamos centrados en diferentes focos y nos perdemos la sexualidad. En el camino, las mujeres olvidamos a la tigresa que fuimos y los hombres, ya no encuentran al galán que solían ser. Ambos tratan de rescatar la satisfacción que experimentaban en esta área que solía ser uno de los mejores y más preferidos dominios.


La crónica de una muerte anunciada...nos sentimos incómodos con nuestros deseos, con nuestros cuerpos y la convergencia de ambos. Los escondemos, disfrazamos, intentamos de convencernos que el paso de los años naturalmente merma la sensualidad y dejamos fuera de alcance la seducción. Nos dejamos estar, nos hacemos competentes en otras áreas y finalmente intentamos convencernos que de que nuestra sexualidad es accesoria y que podemos vivir sin ella, aunque sabemos que no es cierto.


En este punto, una encrucijada. Siempre tendremos la posibilidad de decidir entre seguir así o darle un giro a la existencia. A veces una tentación logrará sacarnos del letargo o buscaremos el reencuentro luego de salir del período de hibernación. Nos damos cuenta que el calor nos habita y no está en las capas de ropa con las que cubrimos nuestra desnudez y deseos. Tomamos un segundo aire y volvemos al ruedo. Nos reconciliamos con el ejercicio y la comida saludable y queremos mostrar nuestra mejor cara, buscamos sentirnos bien y enganchar al otro, idealmente a la pareja, aunque puede ser que otros  reciban el mensaje. Nos miramos al espejo y nos sentimos atractivos, enojados con la sequía que hemos vivido. Nuevamente nos enfrentamos a una decisión, hacemos una reingeniería en la relación que ya tenemos e invitamos a la pareja a este reencuentro, vivimos una fantasía o vamos un paso más allá y salimos a buscarla?