Bueno, el tema es que decidí poner mis columnas en el blog porque son tan marginales que muchas veces no aparecen en la página web o sufren mutilaciones editoriales que en la mayoría de los casos tiene que ver con el número de caracteres y no con la censura que me parecería más honroso.
Esta fue la primera, el 03 de septiembre de 2011
Redes Sociales…
Corresponden a estructuras sociales que se organizan en torno a diferentes objetivos como la familia, profesión, trabajo u ocio. Claro ejemplo del avance de las comunicaciones, nos permiten experimentar la paradoja posmoderna de “tan lejos, tan cerca”. Podemos sentirnos cercanos a quien se encuentra a kilómetros de distancia o distantes en la proximidad de la relación. Están presentes en la cotidianidad de nuestras vidas y en diferentes ámbitos.
En una dimensión más cercana, es posible pensar que las redes sociales y sus múltiples oportunidades de conexión incidan en la modificación de las pautas relacionales al interior de la familia. La forma en que nos comunicamos y los significados asociados al “estar en contacto” probablemente no son los mismos que hace una década. Para ello, basta observar cuántas de nuestras comunicaciones tienen lugar a través de Facebook, Messenger o Twitter. Tendencia que gana en inmediatez, pero muchas veces implica restringir nuestro repertorio emocional a los emoticones disponibles.
James Fowler, Científico Social norteamericano, especializado en Redes Sociales, plantea que así como las redes nos permiten estar actualizados, son una buena fuente de aprendizaje /desaprendizaje de diversas conductas. Algunas favorecedoras de la salud, como el dejar de fumar y otras más complejas como la obesidad, la depresión o los trastornos de la conducta alimentaria.
¿Cómo funciona esto?, Fowler plantea que las redes sociales surten un efecto de contagio entre los contactos que una persona posee y los contactos de sus contacto, aumentando la probabilidad de la aparición de comportamientos semejantes a los de los integrantes de los círculos sociales de la red. . Para este autor, tendemos a copiar el comportamiento de aquellos con quienes estamos conectados. Por lo tanto, si nuestros contactos y sus contactos, comienzan a ganar peso, es posible que nosotros también lo hagamos.
Esta nueva mirada acerca de este fenómeno nos pone en la situación de responsabilizarnos por la creación y seguimiento de nuestros espacios virtuales ya que podrían ser incluso, perjudiciales para nuestra salud. Y usted, ¿Revisará a quiénes tiene entre sus contactos?
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